Falta de pasión: las señales que la identifican

Falta de pasión: las señales que la identifican

Cuando pasa el tiempo y una relación se convierte en estable, comenzamos a descuidar los detalles. Repetimos los mismos hábitos una y otra vez y el deseo sexual cae. Si esto te suena familiar, te damos tres señales para identificar la falta de pasión.

La importancia de la pasión en las relaciones

Cuando conocemos a una persona que nos gusta y el sentimiento es correspondido, todo va sobre ruedas. Sentimos ese cosquilleo en el estómago y la atracción es muy fuerte. La mayoría del tiempo lo pasamos en la cama, y el deseo sexual es tan intenso, que estamos abiertos y con mayor disposición a disfrutar de la otra persona de todas las formas posibles.

Con el paso de los meses, esta atracción tan intensa de los primeros meses va decayendo. Además, al acostumbrarnos a la presencia de la otra persona, comenzamos a dar la relación por sentado. Así, los detalles se descuidan y dejamos de buscar experiencias nuevas.

Es en este momento cuando conviene estar alerta para evitar una posible falta de pasión. Cada pareja funciona de manera diferente, pero sí es cierto que a todos/as nos afecta el estrés diario y el ritmo de vida que llevamos y, al final, lo queramos o no, termina afectando a la relación de pareja.

Señales para identificar la falta de pasión

Frecuencia de las relaciones sexuales

La frecuencia con la que practicas sexo con tu pareja es un indicador que da muchas pistas sobre el estado de la relación. Al inicio de una relación, la atracción es mayor, pero con el tiempo, nos acostumbramos a la otra persona y puede aparecer la falta de pasión.

Si el tener que madrugar, el sueño, el cansancio o el estrés son motivos por los que puede no apetecerte mantener relaciones sexuales, tu relación ha llegado a la fase estable. Uno o dos encuentros a la semana suelen ser la media, y aunque aún disfrutamos de nuestra pareja, el cosquilleo en el estómago desaparece.

La variedad en las posturas

Cambiar de postura, aunque solo sea por impresionar a esta persona que acabas de conocer, es algo que hemos hecho. Cada persona es distinta, y aquello que con una pareja nos funcionaba, quizás no nos sirva con otra.

Con la práctica, vamos aprendiendo a acoplarnos con la otra persona y aprendemos en qué posturas tenemos mayor comodidad y disfrutamos mejor en pareja. Después de meses y años perdemos el miedo a decepcionar a la otra persona y la consecuencia es la rutina.

Recurrimos directamente a lo que sabemos que funciona

Este es quizás el principal indicador de la falta de pasión en la pareja. Ya no buscamos descubrir nuevos rincones del cuerpo de nuestra pareja, experimentar nuevas sensaciones o variar por el simple hecho de buscar reacciones distintas.

En esta etapa, sabemos qué y cómo le gusta a la otra persona. El acercamiento se transforma rápidamente en la costumbre y en seguida comenzamos el ritual de cada encuentro. Se busca el orgasmo y, como hemos aprendido cómo llegar a él con rapidez, vamos a buscarlo.

Recuperar la pasión es en realidad más fácil de lo que parece. Basta hacer memoria de aquellos primeros meses y recordar qué nos atraía de nuestra pareja. No hace falta que hagamos una gran actuación. Lo importante es salir de la rutina y sorprender a nuestra pareja con algo excitante.

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