Spanking: el arte de azotar

Spanking: el arte de azotar

¿Sabes lo que es el spanking? Seguramente lo hayas practicado alguna vez sin saber que se llamaba así. El término proviene del verbo “to spank” que significa azotar. Así pues, se trata de un juego sexual que consiste en golpear con la palma de la mano o algún objeto, las nalgas de la pareja con una finalidad erótica.

Spanking como juego de roles

Esta práctica se entiende como una especie de ritual erótico, en el que se incluye un juego de dominación y sumisión consensuada por ambos participantes.  El spanking es mucho más que unos simples azotes en el culo. Se trata de una interpretación de roles en la que un miembro de la pareja es quien castiga y el otro decide ser el castigado. Se trata de un sometimiento en el que los dos deben estar de acuerdo y sentirse a gusto en el rol que están desempeñando. 

La recomendación para practicar el spanking es empezar poco a poco en primer lugar con la mano y utilizando una escala de intensidad para medir el dolor y que la persona que azota pueda calibrar la fuerza y adaptarse a la resistencia de la pareja. Por que el spanking es ante todo un juego de confianza que requiere estar pendiente de las reacciones y las necesidades de la pareja.

De menos a más

Después se pueden ir incorporando complementos como un flogger que es una instrumento para azotar que consiste en un mango al que van unidas una serie de tiras de distintos materiales como cuero. Los más avezados pueden utilizar palas de plástico o de madera.  

La sesión de spanking debe comenzar con algo suave para calentar la zona, y luego, si se desea, ir subiendo de intensidad.  Los azotes deben dirigirse a la parte central del gluteo, evitando la parte baja de la espalda donde hay demasiadas terminaciones nerviosas. 

La excitación máxima durante este juego erótico se alcanza durante la sesión de azotes, llegando algunas personas incluso al orgasmo. 

Consejos para iniciarse en el spanking

Si quieres iniciarte en el spanking te recomendamos seguir estos consejos.

  • Se trata de un juego solo para parejas que gocen de una gran confianza mutua y muy buena comunicación. No es recomendable practicarlo de buenas a primeras con alguien que no conoces demasiado.
  • Es una práctica pactada por los participantes. Todo lo que no se haya consensuado previamente es violencia física. 
  • Antes de comenzar, hay que definir claramente los límites, la intensidad, la palabra de seguridad y que rol va a tomar cada uno.  Establecer unas normas específicas ayuda a que la pareja pueda entregarse al juego de forma más relajada y sin miedo.

La creatividad en el sexo no tiene límites y si abrimos nuestra mente a probar cosas nuevas, puede que nos sorprendamos de las sensaciones que nos proporciona nuestro cuerpo. 

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