Los 4 mitos sexuales masculinos más extendidos

Los 4 mitos sexuales masculinos más extendidos

No importa el tiempo que pase, los mitos sexuales y los rumores siguen circulando por la red o en el boca a boca. Algunas de estas falacias se han quedado ya en cosas de abuelos, pero otras siguen generando dudas y confusión. Vamos a ver cuales son los mitos sexuales masculinos más comunes y qué tienen de verdad y de mentira.

La masturbación es perjudicial

Este es uno de los mitos sexuales más conocidos. Hubo un tiempo en el que la masturbación era castigada y todo aquel que la practicaba, corría peligro de contraer numerosas enfermedades. Impotencia, acné, ceguera, debilitamiento general, retraso mental, epilepsia, desfallecimiento, etc. Vamos, casi cualquier mal podía tener su origen en el onanismo. Suponemos que este listado de amenazas generaba un sentimiento de culpa que probablemente generaba todo tipo de ansiedades. Darse placer, pensando que uno se arriesga a morir o a quedarse ciego, pues como que debe cortar un poco el rollo. Hoy se ha descubierto que la masturbación  es beneficiosa e incluso aconsejable. Ayuda a reducir el estrés, conciliar el sueño y controlar la eyaculación.

Los penes grandes son mejores

Según las estadísticas, solo el 10% de las mujeres le da importancia al tamaño del pene. El resto afirma que su satisfacción sexual depende de otros factores y a la mayoría les provoca rechazo un pene de más de 20 centímetros. La zona más sensible de la vagina se sitúa en los dos primeros centímetros, es decir, prácticamente en la entrada. El resto del canal vaginal no posee terminaciones nerviosas para facilitar el trabajo del parto. Así pues, hasta un pene pequeño puede estimular adecuadamente los genitales femeninos. Además la vagina es un músculo que se adapta al pene, independientemente de su tamaño. Y por supuesto no nos podemos olvidar del clítoris, el órgano femenino exclusivo para el placer, fundamental para el orgasmo.

Sólo las mujeres tienen punto G

No hace mucho que se descubrió el punto G masculino, también conocido como punto P. Es una zona con una sensibilidad increíble que, adecuadamente estimulado, provoca orgasmos muy intensos. Se encuentra en la próstata, en la pared delantera del recto y a unos 5 centímetros de profundidad. Al tacto se siente como un bulto del tamaño de una almendra. Se estimula a través de ano y ese es motivo de que muchos hombres, víctimas de los prejuicios, se nieguen a explorar esta parte de su cuerpo.

La finalidad del sexo es el orgasmo

Debemos reconocerlo: casi todos los hombres limitamos el sexo al coito y la eyaculación. Y las relaciones son más ricas y satisfactorias si se le otorga una mayor importancia a jugar y estimular las distintas zonas erógenas del cuerpo. Incluso en ocasiones se recurre a la masturbación o al sexo oral como juego preliminar, al considerarse que una relación “completa” implica que haya penetración. 

Estos son algunos de los muchos mitos que se continúan propagando y que empobrecen nuestro potencial erótico. Es importante informarse y ante cualquier duda acudir a profesionales que nos ofrezcan datos científicos. Conocer nuestro cuerpo, el de nuestra pareja y saber qué posibilidades sexuales tenemos, hará que disfrutemos de una vida sexual mucho más plena.

 

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