Falta de apetito sexual: ¿qué hacer?

Falta de apetito sexual: ¿qué hacer?

La falta de apetito sexual puede aparecer en cualquier momento de nuestras vidas. Aunque no tiene por qué ser alarmante, lo cierto es que puede crear dudas y desconfianza en la pareja. Conocer sus causas y las soluciones nos ayudará a enfrentarnos a esta situación.

Qué entendemos por falta de apetito sexual

Cuando se produce un descenso del deseo de mantener relaciones sexuales y este se prolonga en el tiempo podemos hablar de falta de apetito sexual. Tanto el hombre como la mujer tienen sus ciclos hormonales, por lo que es normal que algunos días nos apetezca más tener sexo que otros.

Además, el estrés laboral y los problemas cotidianos afectan también de forma directa al apetito sexual. Cuando este sensación aparece ocasionalmente no supone un problema puesto que resulta comprensible.

Sin embargo, si la falta de apetito sexual persiste, los problemas en la pareja no tardan en aparecer. El principal motivo para las discusiones en la sensación de no ser ya deseado/a. Además, pueden aparecer sospechas de que se debe a la aparición de una tercera persona.

Causas de la falta de apetito sexual

La aparición de la falta de apetito sexual puede deberse tanto a causas psicológicas como orgánicas. Si la identificamos, resultará más sencillo solucionar esta incómoda etapa. En función de los motivos, la resolución podrá implicar una cantidad de tiempo diferente.

Las causas orgánicas pueden esconder algún tipo de enfermedad. Por ejemplo, están relacionadas las alteraciones de las hormonas, las enfermedades crónicas y las metabólicas, los problemas con el sistema endocrino o el consumo de algunos medicamentos.

Dentro de las causas psicológicas podemos citar el estrés y la ansiedad, el cansancio, el estado de ánimo, una vida sexual poco satisfactoria, las disfunciones sexuales, los complejos, etc. Identificar la causas de la falta de apetito sexual nos ayudará a encontrar la solución adecuada.

Soluciones a la falta de apetito sexual

En la mayor parte de los casos, la falta de apetito sexual desaparece por sí sola. Nuevas etapas de nuestra vida o los cambios pueden ocasionar una pérdida temporal del interés por el sexo. Sin embargo, cuando nos acostumbramos, tendemos a volver a la normalidad.

Si por el contrario esta situación no parece desaparecer, conviene consultar con personas expertas. Una cita con el médico puede ayudarnos a identificar lo que nos sucede. No obstante, podemos también hacer una reflexión nosotros/as mismos/as para descubrir si hay algo que ocupe nuestro pensamiento y está haciendo sombra al resto.

Cuando el problema es más grave, en función de la causa del problema acudiremos a un especialista diferente. En cualquier caso, no conviene agobiarse si atravesamos una etapa con falta de apetito sexual. El apoyo de la pareja y la confianza mutua pueden ayudarnos a superar muchos obstáculos sin necesidad de acudir a un médico.

Mejora la comunicación con tu pareja y habla si hay algo que te preocupe, tanto si es de la relación como de otros aspectos de la vida. Cualquier problema o situación se afronta mejor entre dos.

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