Zonas erógenas: el mapa del tesoro

Zonas erógenas: el mapa del tesoro

La mente tiene un papel primordial en el juego del erotismo. Sin embargo las zonas erógenas también son, en sí mismas, un fuerte estimulante sexual. Son partes del cuerpo más reactivas gracias a una concentración mayor de terminaciones nerviosas. Se encuentran repartidas por todo el cuerpo de la cabeza a los pies.

Podemos clasificar las zonas erógenas del cuerpo en dos tipos. Primarias y secundarias según su nivel de sensibilidad.

Zonas erógenas primarias

  • Boca y labios. La boca, los labios y la lengua son muy sensibles y es una de las partes más erógenas del cuerpo. Un estudio realizado en la Universidad de Rutgert, de New Jersey, demostró que en la saliva existen ciertas cantidades de testosterona. Esto explicaría por qué el deseo sexual se intensifica cuando nos besamos. Además, a nivel químico, el sabor de la otra persona resulta excitante. La boca también es una herramienta infalible para estimular las zonas erógenas de la pareja.
  • Pecho. Los senos y los pezones son más sensibles en la mujer, aunque para los hombres también puede ser una experiencia muy agradable. Responden a la estimulación muy fácilmente ya que son muy sensibles y reaccionan poniéndose erectos.
  • Clítoris. Es el único órgano del cuerpo cuya finalidad exclusiva es el placer. Olvidado durante siglos y menospreciado por psicólogos como Freud, comienza a ser mimado como se merece. Cada mujer es distinta en cuanto al tipo de caricias que prefiere. Dependerá de la sensibilidad y la morfología de su vulva. 
  • Vagina. Los primeros centímetros en entrada de la vagina están llenos de terminaciones nerviosas. En esa zona también se ubica el punto G, que en algunas mujeres puede llegar a provocar una abundante eyaculación. 
  • Pene. Es la parte más sensible de la anatomía masculina. En especial la zona del glande por la parte del frenillo, se podría equiparar al clítoris de la mujer. 
  • Testículos. También son muy sensibles a las caricias y los masajes suaves. Especialmente en la zona denominada “raje testicular” que es esa especie de costura en el centro del escroto. 
  • Perineo o periné. Es una zona que se ubica en el cuerpo masculino, entre el ano y el escroto. Es un punto muy caliente, de hecho el tercero más sensible después del pene y los testículos. 
  • Ano. En el ano hay muchísimas terminaciones nerviosas que se pueden estimular incluso sin necesidad de penetración, solamente con caricias. Además los hombres poseen ahí su punto G, a unos 5 centímetros en el interior del ano. Proporciona unos orgasmos muy intensos.

Zonas erógenas secundarias

  • Cuello. La reacción del cuerpo a mordiscos, besos o lamidas en esta parte del cuerpo, suele ser intensa. Además es una zona cálida donde podemos percibir bien el aroma propio de la otra persona. 
  • Orejas. Son muy sensibles a las caricias, sobre todo realizadas con la boca. Escuchar a una persona respirar tan cerca resulta muy íntimo, y es parte de lo que hace que jugar con las orejas sea tan excitante. Los lóbulos son la parte más erógena y se pueden estimular con mordiscos suaves y seguir bajando por el cuello. 
  • Pies: están llenos de terminaciones nerviosas, por lo que dar un masaje puede llegar a ser muy placentero. Un consejo: utiliza un aceite y masajea la zona desde los tobillos hasta los dedos. Además, puedes utilizar los labios para conseguir mayor placer.
  • Espalda. Un buen masaje de espalda puede ser un perfecto preliminar. La parte baja es más sensible ya que con la excitación, el flujo de sangre se acumula en el área de la pelvis. 
  • Glúteos. La curvatura de las nalgas es otra de las zonas más erógenas del cuerpo tanto del hombre como de la mujer. Se puede incluir en la sesión de masaje de espalda, o estimular con besos o mordisqueando. 
  • Cara interna de los muslos. Esta parte del cuerpo tiene una serie de terminaciones nerviosas que están directamente conectadas con los genitales. Además, al acariciar lentamente la piel de esta zona, con las manos o la boca, se juega con la expectación por la cercanía que hay a la vulva o el pene.


El sexo es mucho mejor y más enriquecedor si aprendemos que el placer no se centra en los genitales. Estimulado de forma adecuada, prácticamente el cuerpo entero puede ser una zona erógena. Al fin y al cabo la piel y el tacto es una gran fuente de sensaciones.

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